- 17 de agosto de 2026
El mercado farmacéutico de Latam representará 70 mil millones de dólares en 2027
El
cumplimiento farmacéutico dejó de ser un requisito meramente regulatorio para
convertirse en un componente estratégico que impacta directamente la
competitividad, la reputación y la sostenibilidad de las organizaciones del
sector salud.
Así lo
revela el más reciente estudio El nuevo estándar del cumplimiento farmacéutico en Latinoamérica, elaborado por Deloitte.
De acuerdo
con el informe, la industria farmacéutica continúa consolidándose como uno de
los sectores con mayor potencial de crecimiento en la región, impulsada por el
envejecimiento de la población, la ampliación de los sistemas de salud y una
creciente demanda de medicamentos innovadores y genéricos. Solo en el 2023 los
ingresos globales de la industria farmacéutica alcanzaron 1.4 billones de
dólares, de los cuales, Latinoamérica representó el 5% del mercado mundial,
equivalente a alrededor de 70 mil millones de dólares. Brasil, México,
Argentina y Colombia, constituyeron aproximadamente el 80% de las ventas
farmacéuticas en La Región.
El estudio
también señala que las proyecciones de los principales mercados farmacéuticos
latinoamericanos continuarán creciendo de manera sostenida, pues se estima, que
estos países alcanzarán conjuntamente un valor de mercado cercano a 101 mil
millones de dólares hacia 2027, con una tasa de crecimiento anual aproximada
del 3,7%.
La
relación entre los organismos reguladores y las empresas farmacéuticas
La relación
entre los organismos reguladores y las empresas farmacéuticas presenta desafíos
particulares en Latinoamérica. Aunque los marcos regulatorios existen y están
definidos, su nivel de exigencia, fiscalización y consistencia varía
significativamente entre países. Esta diversidad genera entornos regulatorios
heterogéneos que plantean desafíos adicionales para las compañías que operan en
varios mercados de la región.
El informe
señala que, aunque existen entidades responsables de supervisar la operación
sanitaria y operativa, así como exigencias de cumplimiento operativo,
comercial, ético y relacional, Latinoamérica aún no cuenta con un marco
regulatorio universal, siendo este uno de los principales desafíos para el
cumplimiento farmacéutico en la región.
El
incumplimiento farmacéutico: un riesgo que va más allá de las sanciones
De acuerdo
con el informe, un enfoque estratégico para el cumplimiento farmacéutico debe
incorporar una estandarización de procesos que establezcan procedimientos
claros para fortalecer la consistencia operativa y disminuir los errores de
manufactura; un control de calidad robusto mediante mecanismos sistemáticos de
verificación; una trazabilidad integral del producto que permita identificar el
origen de insumos de los medicamentos; una mejora en la toma de decisiones,
supervisión de prácticas comerciales y promocionales, una adecuada gestión de
riesgos reputacionales y de integridad y el fortalecimiento en sí de la
relación institucional con autoridades sanitarias y entidades gubernamentales.
“En la
Región Andina se viene trabajando arduamente en el cumplimiento farmacéutico y
cada vez hay una mayor conciencia en que las actividades se desarrollan por
propia convicción y no por mera obligación. No obstante, también es de
reconocer que, pese a los grandes avances, los estándares locales aún están en
niveles inferiores a los estándares internacionales. El reto no es
sencillo y alcanzar dichos niveles es un proceso a mediano y largo plazo para
poder acortar la brecha existente”, señala Alexander Rojas, Socio de Auditoría y Assurance de
Deloitte.
En ese
sentido, Azucena Rodríguez, Socia de la Industria de Salud y Ciencias de la
Vida de Deloitte, señala: “las farmacéuticas que inviertan en calidad,
farmacovigilancia y tecnologías de cumplimiento estarán mejor posicionadas para
adaptarse a las nuevas exigencias regulatorias. El principal reto para las
organizaciones de salud será equilibrar mayores exigencias de control con
incentivos a la innovación y al acceso oportuno a medicamentos, evitando que
una regulación más compleja termine afectando la competitividad del sector o
generando barreras adicionales para los pacientes que se encuentran afectados
por temas de acceso a nuevas tecnologías, terapias y medicamentos”.